09 de Marzo de 2026
Inicio    Veracruz    Política    Nacional    Opinión    Ciudadanía    Geopolítica    Cultura    Galería    CDMX
 
09 de Marzo de 2026
Inicio    Veracruz    Política    Nacional    Opinión    Ciudadanía    Geopolítica    Cultura    Galería    CDMX
 
Humedales de Veracruz: el legado de dos defensores que marcaron un antes y un después
En el Día Mundial de los Humedales, la zona conurbada Veracruz–Boca del Río–Medellín recuerda a Clorinda Sarabia Bueno y Alberto Castillo Jiménez, impulsores clave de la protección ambiental regional.

Redacción Bitácoras Políticas | Veracruz, Ver. | 02 Feb 2026

En el marco del Día Mundial de los Humedales, habitantes y organizaciones de la zona metropolitana Veracruz–Boca del Río–Medellín rindieron un reconocimiento póstumo a la Clorinda Sarabia Bueno y al Alberto Castillo Jiménez, dos figuras cuya labor fue decisiva para la defensa y conservación de los humedales costeros de la región.


La conmemoración tiene un sentido puntual: recordar que gran parte de la protección legal con la que hoy cuentan más de 20 humedales metropolitanos es resultado del trabajo técnico, académico y social impulsado durante décadas por ambos defensores ambientales. Su aporte no fue testimonial, sino estructural, y dejó huella en la política ambiental local.


La doctora Clorinda Sarabia Bueno se desempeñó como académica, investigadora y directora del Sitio Ramsar 1450. Desde esa posición promovió los estudios científicos y los procesos jurídicos que permitieron reconocer la importancia ecológica de los humedales de la conurbación, sentando las bases para su protección legal. Su trabajo articuló ciencia, gestión pública y conservación, en un contexto marcado por la presión urbana y el crecimiento inmobiliario.


Por su parte, el ingeniero Alberto Castillo Jiménez, presidente de la organización civil Triple S, Paraíso del Manglar, encabezó una lucha sostenida por el reconocimiento jurídico y la conservación del Área Natural Protegida Arroyo Moreno. Este ecosistema, considerado el principal pulmón ambiental de la zona conurbada, ha enfrentado amenazas constantes por contaminación y desarrollos irregulares, frente a las cuales Castillo Jiménez impulsó acciones legales y sociales para su preservación.


Ambos coincidieron en un mismo frente: defender los humedales no como espacios aislados, sino como sistemas vitales para la biodiversidad, la regulación hídrica y la calidad de vida de la población. Su trabajo contribuyó a visibilizar que la pérdida de estos ecosistemas implica riesgos ambientales y sociales de largo alcance.


En este 2 de febrero, el llamado no es solo a la memoria, sino a la responsabilidad colectiva. El legado de Clorinda Sarabia Bueno y Alberto Castillo Jiménez permanece como referencia ética y técnica para las generaciones presentes y futuras, en una región donde la defensa de los humedales sigue siendo una tarea urgente y en disputa.